El color es la primera decisión de la obra.
En F & F no llegamos con la lata abierta. Llegamos con un muestrario, una hora de luz y una conversación. Antes de pintar, su casa se prueba el color — en el muro grande, en la pared del norte, junto al sofá. El color que se ve a las tres de la tarde no es el mismo que se ve a las siete.
Después viene la mano: dos manos, en realidad. Preparación, masilla, lija, imprimante. Cinta que aguanta. Líneas que se respetan. Y al final, un cuarto que se siente terminado — no solo pintado.